uro que no estaría hoy entrenando, y eso no lo olvido, nunca lo haré, como dice el refran, "Es de bien nacido ser agradecido" y en mi caso es para estarlo. Los pequeños borrones del final que nombré antes, los quité hace algún tiempo, espero no haber sido el único.
Una persona que entró en el Infante después mía, en su caso con los chicos, se hizo al poco tiempo director deportivo de la sección masculina, con él mantengo una buena relación, charlamos de vez en cuando, casi siempre como no, sobre baloncesto. En nuestra última conversación, salió un tema muy apropiado en los momentos a los que llegamos, os hablo del stress o sufrimiento que padecemos a veces los entrenadores, me sentí muy identificado con algunas ideas que hablamos, ya que, por ejemplo sigo durmiendo muy mal la noche antes de cada partido, y mantengo el "clásico" gusanillo que os he comentado en otros posts anteriores, por eso, le dije a Ángel Gómez, director deportivo de la sección masculina del Infante, que si le apetecía redactar sus ideas sobre este tema, me las envió al poco tiempo y con mucho gusto, ya que son muy interesantes, os las pongo en esta entrada, espero que os gusten:- "La otra cara del baloncesto: el sufrimiento del entrenador"
Muchos de nosotros, hablando de baloncesto nos centramos muchas veces en las virtudes y defectos de los equipos, de los jugadores y como no de los entrenadores, raro es cuando el comentario es positivo ,pero mas raro aun es ponernos en el lugar de ellos y entrar a valorar ese trabajo y esfuerzo que hay detrás de la figura del entrenador.
Durante toda la temporada planifican cada detalle del equipo, puntos a mejorar en el juego individual y colectivo de los jugadores, luchando contra las adversidades propias de la competición, lesiones, compromisos de los jugadores (BBC, bodas, bautizos y comuniones, viajes de estudio).
Los propios estudios, aplazamientos y adelantamientos de partidos y demás obstáculos que son ajenos al juego.
La esencia del baloncesto, sobre todo en categorías de formación debería ser disfrutar del deporte y tener la recompensa de la mejora de los jugadores, pero el entrenador va mas allá y hasta puede llegar a somatizar en su propio cuerpo esa tensión por la mejora y evolución del equipo.
El Estrés, del inglés, "stress", fatiga, viene
desencadenado por varias medidas de defensa del cuerpo ante situaciones adversas, lo malo es que estas medidas también pueden llevar a causarnos molestias .¿Que entrenador no ha llegado a experimentar esa tensión previa a un partido importante?,síntomas tales como : insomnio, nerviosismo, falta de apetito, dolor de cabeza ,dolores musculares ,la sintomatología es amplia ¿Pero a que le llamamos situaciones adversas en baloncesto ?,podrían deberse a compromisos personales externos al juego que nos impiden centrarnos en él, lesiones de jugadores ,un calendario complicado ,una buena racha de un rival próximo, la falta de motivación propia o de los jugadores, un mal ambiente de club....
Se renuncian a muchas cosas por este deporte, tiempo con familia, amigos, parejas (aprovechando que estamos en semana santa: bendit@s aquell@s que aguantan a un entrenador), tiempo de estudio, ya no solo el tiempo físico del trabajo de pista, es algo que te persigue hasta casa, rondándote la cabeza, os sentís identificados? A medida que avanza la competición y nuestro equipo va mejorando en juego, y las aspiraciones van subiendo, nuestro sufrimiento va exponencialmente ascendiendo hasta ser un enemigo contra nuestros fines.
El agotamiento mental es enorme, trabajo de pretemporada a partir de septiembre y en algunos clubes aprovechando los últimos coleteos de agosto, 9 meses de competición ,donde hipotecamos cada fin de semana no solo con nuestro partido, también aprovechando para ver otras categorías o posibles rivales, viendo a otros entrenadores, Navidad y Semana Santa mientras gran parte de España se moviliza para disfrutar de unos cuantos días de asueto, el entrenador prepara el sprint final del año, torneos, sesiones dobles de trabajo, postemporada, y para adornar este bonito pastel, durante todo el año cursos de formación, charlas, clinics, tecnificaciones, campeonatos nacionales, regionales... bendito agobio pensarán muchos, una adicción propia de las drogas, mejor vista pero también capaz de agotar a cualquiera. Hablando con un compañero entrenador, inmerso en los últimos compases de la liga Junior masculina, me dijo que estaba deseando que acabase ya, con mejor o peor clasificación, el cansancio físico y mental era evidente en su rostro, síntomas de insomnio durante 2 semanas (los 2 partidos de su cruce).y sobre todo el agotamiento mental de esos días, no se si alegrarme o no, porque aun le quedaran otras 2 semanas de angustia...
En este poco mas de un mes de competición que queda en




